
Despertar ante el espejo
El espejo es fácil de manipular: aprendes los ángulos buenos, miras rápido, te convences de que no está tan mal. Pero luego llega el shock de verte desde lejos — en una foto, un reflejo para el que no estabas preparado — y la negación desaparece. Ese momento se convierte en uno de los motivadores más fuertes: al principio parece un castigo, pero después de perder peso, esos mismos espejos y cámaras se vuelven aliados que confirman que has cambiado.