Los huevos son una base práctica al perder peso y en el mantenimiento. Un huevo mediano tiene unos 6 gramos de proteína y alrededor de 60 a 70 kilocalorías. Son asequibles, duran bastante y encajan en muchas comidas distintas.
No necesitas un ritual complicado. Un método fijo sí ayuda, para que el resultado sea previsible.
El método de cocción sencillo
Pon a hervir agua suficiente para cubrir del todo los huevos. Introduce con cuidado los huevos fríos en el agua y mantén un hervor suave.
- Para una yema blanda o cremosa: unos 6 a 7 minutos.
- Para un huevo completamente duro: unos 10 a 12 minutos.
El tiempo exacto varía un poco según el tamaño, la temperatura de partida y el fuego. Después de un intento sueles saber qué minuto encaja en tu cocina.
Luego pon los huevos en agua fría o con hielo. Así se detiene la cocción y a menudo se pelan mejor. Los huevos muy frescos pueden pelarse peor igual; no es un fallo de la técnica.
Prepararlos con antelación
Cuece varios a la vez y guárdalos en la nevera. Deja de preferencia la cáscara hasta el momento de usarlos y, si hace falta, anota el día de cocción. Así tienes enseguida algo para el desayuno, el almuerzo o junto a una ensalada.
Seguridad alimentaria
Una yema blanda no está del todo calentada. Para quien está embarazada, para niños pequeños, para personas mayores y para quien tiene las defensas bajas, un huevo completamente cuajado es la opción más segura, salvo que las indicaciones sanitarias locales digan otra cosa. Usa huevos limpios y sin grietas y no dejes los huevos cocidos mucho tiempo fuera de la nevera.
El punto no es el huevo perfecto. Es tener lista una fuente sencilla de proteína para cuando, si no, echarías mano de lo primero que encuentres.



